Después de años de verlo casi seco, los habitantes de Anáhuac volvieron a ver correr el Río Salado con fuerza. Las lluvias registradas en la sierra durante los últimos días alimentaron los escurrimientos que desembocan en el afluente y devolvieron al cauce un volumen de agua que muchos no recordaban.
La crecida sorprendió a la población, ya que el río atraviesa la zona urbana del municipio. Familias enteras se acercaron a las orillas para observar la corriente, tomar fotografías y grabar videos que de inmediato circularon en redes sociales.
“Una bendición para la región”
Entre los comentarios de los vecinos predominaron las expresiones de agradecimiento y las referencias a la lluvia como una bendición. Algunos residentes señalaron que tenía décadas que no veían una cantidad semejante de agua en ese punto, y otros recordaron cómo lucía el río en sus mejores tiempos.
Para muchos, el regreso del agua es también una señal de esperanza para el campo y para las actividades productivas de la zona, que han resentido la prolongada sequía de los últimos años.
Un río clave para el norte
El Río Salado, también conocido como Salado de los Nadadores, nace en la Sierra Madre Oriental, en Coahuila, y continúa hacia la Presa Venustiano Carranza, conocida como Don Martín. Después entra a Nuevo León y avanza con dirección sureste por los municipios de Anáhuac, Lampazos de Naranjo, Vallecillo y Parás, en un recorrido de aproximadamente 120 kilómetros dentro del estado.
Más adelante cruza a Tamaulipas, donde forma parte del sistema que desemboca en el río Bravo, en el entorno de la Presa Internacional Falcón. Su caudal es importante para la agricultura de la región, en particular para el riego de cultivos de algodón, además de la pesca y otros usos locales.
Durante años, distintos tramos del cauce permanecieron con niveles muy bajos, al grado de presentar condiciones cercanas a la sequía total. Por eso la imagen del río lleno se convirtió en uno de los temas más comentados del fin de semana en el norte del estado.
Precaución en las orillas
Aunque la crecida fue motivo de celebración, el aumento del caudal obliga a extremar precauciones en las zonas cercanas a la corriente, sobre todo mientras continúen las lluvias. Se recomienda no intentar cruzar el cauce, vigilar a niñas y niños y evitar acercarse a las márgenes en tramos donde el agua corre con fuerza.
Por ahora, los anahuenses disfrutan de una postal que parecía olvidada: el Río Salado otra vez con agua a su paso por la ciudad.
