Monterrey, Nuevo León.– La nueva planta de camiones de Volvo en Nuevo León ya está en marcha: la armadora sueca comenzó la producción en sus instalaciones del estado y las primeras unidades fabricadas aquí ya salieron rumbo a Canadá.

El complejo, presentado hace dos años, acumula una inversión total que alcanza los 1,000 millones de dólares, lo que lo coloca entre los proyectos industriales más relevantes que han llegado a la entidad en el marco de la relocalización de empresas hacia el norte del país.

“Acabamos de mandar las primeras unidades a Canadá. Aún no están en los registros del Inegi, pues recién las exportamos”, declaró el director de la planta, quien explicó que en esta etapa se comenzará a observar un ritmo de producción de pruebas en las líneas de ensamble.

De acuerdo con la empresa, la obra avanza conforme a los plazos establecidos. El proyecto tiene como meta principal abastecer el mercado de Norteamérica, en particular el de Estados Unidos, el principal destino de los vehículos pesados que se fabrican en México.

Empleos, aún por definir

Hasta el momento no se ha precisado cuántos puestos de trabajo generará la planta una vez que alcance su capacidad máxima de producción. Sin embargo, el arranque de operaciones representa una oportunidad importante para el desarrollo económico de la región, tanto por la contratación directa como por la cadena de proveedores que suele acompañar a una armadora de este tamaño.

Los siguientes pasos contemplan consolidar el proceso de producción durante los próximos meses y, posteriormente, incrementar la capacidad de la fábrica para responder a la demanda del mercado.

Nuevo León refuerza su perfil automotriz

Con este arranque, Nuevo León suma un nuevo jugador de peso a su industria de autotransporte y manufactura avanzada, un sector que en los últimos años ha atraído inversiones millonarias a municipios del área metropolitana y que hoy también se proyecta hacia el norte del estado, donde se planean nuevos polos industriales vinculados a la frontera con Texas.

Para la economía regional, el envío de las primeras unidades a Canadá es una señal de que la planta deja de ser un proyecto en construcción para convertirse en una fábrica en operación, con producción ya exportada al extranjero.

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